Cómica y patética al mismo tiempo, la pereza se apodera del espíritu de superación de mister Tubby, cuando se compró la cinta; porque quiero pensar que compró la cinta para el, y no para el perro!!
Ahora, "firmemente sentado" en su sillón, degusta una coca-cola (sin calorias?) y se abandona al depote del zapping. Eso sí! con la mano diestra sujeta la correa del perro para evitarle peligros.
Su locura le sirve, pero...¿le sirve bien?
martes, enero 25, 2005
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada