martes, octubre 04, 2005

Un punto de locura

Me encanta la sensación que experimento, cuando algo me maravilla. No tiene porqué ser algo grande, o extremadamente hermoso. Es suficiente con que logre sorprenderme, y me haga pensar en ello.
Hoy he vuelto a sentirlo, con algo tan sencillo como una camiseta,(¿o debería decir pijama?).
Rondaban los setenta cuando imitábamos con pasión a Paco Ibañez, sumidas en la melancolía de la "pos adolescencia", con el mundo por montera, y viviendo nuestra recién estrenada y presunta independencia. Y si digo presunta, digo bien, porque se trataba sólo de una independencia geográfica, que nos había facilitado el siempre bien visto interés académico.
ELLA, tenía, entre otros un pijama de verano, pantalón corto en azul marino y camiseta sin mangas, de rayas azules y blancas, sin cuello, con una abertura corta de cuatro botones. La parte de arriba terminó en mi poder, por algún azar del destino. No recuerdo que me gustara especialmente. Pero a la que si le ha gustado y le sigue gustando, es a mi hija que la lleva como camiseta, y le ha sacado todo el jugo posible a una prenda, que en principio no hubiera sido candidata para el recuerdo.
Mis felicitaciones a ISSSA de Igualada por el maravilloso punto que fabricaban, que ha resistido casi treinta años, acompañando muy de cerca a tres mujeres distintas.

Escucharlo todo es de locura